Woo hoo: 10 canciones que hacen de Blur una banda fundamental

   Por: Pablo Román     

Blur

¿Quién podría atreverse a cuestionar la relevancia de Blur en el mapa musical de los últimos 25 años? Los padres fundadores del britpop han dejado tanto himnos en el camino que necesitaríamos una tarde completa para discutir cuáles son sus tracks más pulentos. Como no tenemos tanto tiempo, les dejamos la discusión instalada con nuestra selección, siempre desde la vereda del respeto y el cariño. Ahora más encima con disco nuevo, acá un grupo que nunca pasó de moda.

 

1.- “The Universal”

En la época de gloria del Britpop, Blur se dio el lujo de escribir el más épico de sus tracks y hacerlo single. Esta joya incluida en The Great Escape tiene un estribillo de esos que sacan lágrimas, y la misma banda ha aportado a la causa emocional ubicándola al final de sus sets post-reunión. Cómo no va a ser lindo terminar celebrando el retorno del cuarteto con este tema orquestado, cantando “yes it really really really could happen”. Si no soltó lagrimón, es un corazón de piedra, tont@ pesad@.

 

 

2.- “Girls and Boys”

Si hay que bailar, bailemos. El hitazo que anunció el arribo de la fiebre britpop todavía es un cañonazo rompe-pistas y se las arregla para sonar moderno en la época que la tiren a pelear. Tratando de quitarle la seriedad musical a su fiebre localista, Blur guardaba en el insuperable Parklife un tema como “Girls and Boys” que combinaba ciertos elementos propios de su ADN que todavía nadie puede copiar con precisión. La línea de bajo más pegajosa de Alex James nunca pasará de moda.

 

 

3.- “For Tomorrow”

No es una exageración poner a “For Tomorrow” como la canción que le aseguró la fortuna eterna a Blur. La apuesta de hacer un disco de pop rock que sonara 100% inglés puso todas sus fichas en el primer sencillo de Modern Life is Rubbish en 1993. Y vaya que funcionó. El corte no necesitó transformarse en un himno para sostener el punto de que el sueño británico era posible. De aquí se le abrieron las puertas a Oasis, Supergrass y el lote que se dio a conocer el ’94. Si pudieran, los Blur le harían un altar a esta linda composición.

 

 

4.- “Beetlebum”

De los años de alegría que rodearon el antes y después de Parklife pasamos a la depresión poscoital (?) de “Beetlebum”. Toda la delicadeza de Damon Albarn combinada con la oscuridad que Graham Coxon canalizó con su guitarra en 1997 nos desencajó cuando escuchamos este primer single de un disco que – ahora sí – era un gran escape a lo que se suponía era Blur. Después de verla en vivo, con Damon encaramado arriba del bombo de Dave Rowntree y Coxon pataleando desde las 6 cuerdas, no queda otra que rendir honores a tamaña delicia de canción.

 

 

5.- “Parklife”

Si comparamos “Parklife” y “Beetlebum” parte por parte, historia por historia, concepto por concepto, podemos darnos cuenta cuán rápido se desmoronó la ilusión británica. En 1997 nadie parecía recordar que la fiesta brit se encendió en 1994 con este álbum y fue retratado visualmente con este video. La vida británica era algo para celebrar, para congregar a toooda la gente. Tiene algo punk en su ADN, pero más que cualquier otra cosa “Parklife” (la canción) fue la banda sonora para un ideal. Hazte esa.

 

 

6.- “Tender”

Cuando todo se desmorona, cuando se pierde la fe en el amor y lo que alguna vez fue una unidad empieza a desmoronarse poco a poco, lindo es despedirse con la sensación de haberlo puesto todo para evitar el desmoronamiento. No hablamos cursimente de una relación de pareja; hablamos cursimente de la relación que Damon Albarn y Graham Coxon tuvieron por años y que terminó con el alejamiento del guitarrista en los primeros días de las sesiones de Think Tank. “Tender” resultó ser ese último testimonio en el camino compositivo del dúo, exhibiéndose como una verdadera colaboración y que ahora en su reunión adquirió la categoría de rito sanador para los dos emocionales motores creativos del cuarteto. Por muy julero que suene, el amor es lo más grande y es lo que trajo de vuelta a Blur y a esta pareja de amigos.

 

 

7.- “Popscene”

¿Dónde están los singles de Leisure acá? Por ningún lado, es verdad. Porque en realidad “There’s No Other Way” fue una forma poco sutil de engancharse al envió de los Stone Roses/Charlatans/Happy Mondays y otros. Pero ese no era Blur. Tampoco lo era esa sicodelia de “She’s So High”. Buenos temas los dos, pero incapaces de noquear a “Popscene” en la batalla por el mejor single pre-Modern Life.

Publicado justo entre Leisure y Modern Life, “Popscene” ya era algo puro y auténtico, con energía alegre, rocanrolera e inminente británica. Ni hablar de la lírica y el título, que en cierto modo terminan por sostener la teoría de que esta es la composición que dio origen al Blur que todos conocemos. Asombrosa, pegajosa y todavía un huracán en directo.

 

 

8.- “Song 2″

“¿Cuándo es que a estos tipos les crecieron bolas?” reía Alex James en el documental No Distance Left to Run al recordar la sorpresa que causó “Song 2″ a toda una generación. Efectivamente, Blur nunca hizo nada tan rudo, pero ahora comprendemos que los tiempos dictaban que ese fuese el estado mental. Para hacerla completa, el track entró con la fuerza que la banda nunca antes tuvo en el mercado norteamericano. Y para los futboleros de aquella época, queda el recuerdo de “Song 2″ como el tema introductorio del FIFA 98 Road to World Cup (a juicio de quien escribe, el mejor juego de fútbol para PC que haya existido).

 

 

9.- “Lonesome Street”

Quizás “Lonesome Street” no sea la canción de mayor construcción del disco que marcó el retorno en serio de Blur (ese mérito debiese ser para la tremenda “Thought I Was a Spaceman”). Pero el gigantesco mérito del track que abre The Magic Whip es que todos quienes lo escucharon dijeron “esto sí que suena a Blur”. Qué difícil es conservar la personalidad de un colectivo que estuvo tanto tiempo separado. Y aquí está, como si nada, con un riff sacado de mediados de los 90 como por arte de magia.

 

 

10.- “Out of Time”

Think Tank fue un disco que dejó un gusto amargo entre todos los fanáticos de Blur. Quedará para siempre como “el álbum sin Graham Coxon” y a partir de ahí, todo se enrarece para el análisis. Igual Damon se las arregló para dejarnos “Out of Time”, la última gran canción de la primera etapa de Blur. Más cerca de Radiohead que del Britpop, hoy “Out of Time” es una infaltable en sus conciertos y garantía de estímulo al espíritu y los sentidos. En esa.

 

 

Bonus Track: “You’re So Great”

Que nadie piense en Blur como “banda singlera”, por favor. Qué ofensa sería esa. Sí, es cierto que la radio ha sido generosa con ellos en casi todo el mundo. Pero en sus trabajos más cototos se esconden múltiples joyitas que no pueden quedar fuera del cancionero recomendado. “You’re So Great” presenta a Graham Coxon solito con sus guitarras, buscando la sonoridad más gringa pero por la vía de la amabilidad británica. Es mucho más que una balada para la fogata; es la enésima cara musical de un conjunto que puede hacer de todo y casi siempre le sale bien. Qué lata nomas que cosas como “You’re So Great” brillen por su ausencia en los shows, pero no se puede en esta vida.

 

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