Pantalla grande: Perla, la perrita simpática

   Por: Daniel Olivares     

perla

La perra tiene carisma y protagoniza esta película, junto al actor, director y guionista Sergio M. Castilla. Los acompañan Delfina Guzmán y Carmen Barros. La cinta es narrada en off por el pequeño animal y por su nuevo dueño, un cineasta frustrado que necesita escribir un guión barato, según las exigencias de quien podría financiar su próximo proyecto.

 

Infelizmente, la película Perla no supera la anécdota: se trata de un artista frustrado que vive solo y cargando con la culpa de abandonar a su hija, visita a su anciana madre y no logra comunicarse con ella y gasta dinero que no tiene en un psicoanalista, con el cual mantiene una extraña relación bipolar. A este escenario entra la perrita abandonada en la calle por su dueño anterior, un canalla que la deja comiendo en la punta del cerro San Cristóbal y se escapa corriendo hasta su auto para huir.

 

La simpática perrita Perla comienza una relación de amistad con Samuel, con el tono de una película para niños, para la familia, pero no lo es. Gorge Miller, el mismo director que hoy exhibe Mad Max en su cine vecino, hizo Babe el cerdito valiente en 1998 y hasta fue nominado a un Oscar (privilegio que ese año, por ejemplo, no pudo gozar David Fincher con Siete Pecados Capitales). Babe es un filme protagonizado por un animal para la familia y también las dos películas de Volver a Casa, cuyo elenco estelar son dos perros y una gata.

 

La perra Perla tiene un nivel de conciencia que asombra y no solo es capaz de comunicarse telepáticamente, tiene nociones espacio temporales y una notable memoria sobre sus amos anteriores, además de unas excelentes habilidades comunicativas. Esta película no es barata, como el personaje del potencial productor (interpretado insólitamente por un productor del filme) exige: de bajo presupuesto. Perla es una película pobre, que desaprovecha las locaciones y también el aporte de las grandes actrices con papeles menores, que bordean el ridículo. El nivel actoral de la película, a excepción de la perra, es bajísimo.

 

Esto es simplemente un proyecto cinematográfico sobre el ego y las posibilidades de exhibir algo en una sala de cine. Y Perla, no es más que el último capricho que logró transformar en película Sergio M. Castilla, el mismo director que en 1998 hizo la célebre Gringuito.

 

 

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