Manuel García – Retrato Iluminado

   Por: Juan Ignacio Cornejo K.     


  Aunque estén los Parra de copilotos, aquí está Manuel García en toda su expresión.

El 2011 no hubo nadie que quedara indiferente a Acuario de Manuel García. Ya fuese porque le gustó, para pelarlo o porque fue una tremenda sorpresa con su giro estilístico, pero el cuarto disco solista del ariqueño significó un paréntesis gigantesco en la figura que él mismo había proyectado en sus años de ruedo. Pasó el momento de esas canciones y se planteó un bonito dilema: con qué volvería García a su centro gravitacional.

 

No se dio muchas vueltas Manuel. En vez de elegir una sola cuerda, las agarró todas. Invitó a Ángel Parra a trabajar con él, hizo un disco doble que literalmente cubre todas sus caras musicales y lo hizo a modo de manifiesto: Manuel García sigue siendo todas sus versiones anteriores, más algunas cositas nuevas. El rock a la Mecánica Popular, los ecos de Acuario, la crudeza de Témpera, la vocación cancionera de S/T y aunque se note menos, la cercanía de Pánico.

 

Como todo disco doble, queda la sensación de que faltó acotar algunas cosas, pero ambos cedés funcionan como complemento del otro. En el primero está la versión más pop-rockera, con la novedad de “Medusa”, un singlazo como “La luz”, y cosas muy bien logradas como “María” y la tecla cebollera de “La flor rubí”.

 

El CD2 responde a un llamado más folklórico, pero no piense que es cuequero. Al contrario. Y aquí sí que hay una propuesta redondita, con la participación de Ángel Parra padre engrandeciendo el atrevimiento. “Canción del desvelado” es probablemente lo más estremecedor de Retrato. “Carbón” es el saludo a los que todavía recuerdan al cantautor, “Caballito de mar” son 5 minutos que pasan volando, y en “El Negro Manuel” aparece la mano de Parrita y Django Reinhardt, para los viudos de la formación clásica de Los Tres.

 

No va a ser lo mejor que haga Manuel García, pero aunque estén los Parra de copilotos, aquí está él en toda su expresión. Quizás los tiempos no sugieren discos dobles; sin embargo, este 360° que hace García representa un testimonio artístico como ningún otro. 70 minutos que justifican la espera, el entusiasmo y la diversidad. Bien jugado.

 

“La luz”

“María”

 

“Canción del desvelado”

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