Dulce y Agraz: “Escribo para que la gente se identifique con mis canciones”

   Por: Camilo Pinto     

Dulce y Agraz

Fan de Regina Spektor, odia el colegio y es tan inquieta que siempre anda pensando en música. Así es Daniela González (17), la mente maestra tras el proyecto musical “Dulce y Agraz”. El 24 de octubre presentará en vivo su primer EP homónimo en Conce, a cargo del talento de Javier Barría. Conversamos con ella para conocer a esta chica penquista, que llegó a Santiago para enamorarnos con su dulzura.

 

Con tu EP ya salido del horno, ¿cómo has visto la recepción de la gente? ¿Qué sientes con toda la atención puesta en ti por tu disco?

- Ha habido un súper buen recibimiento por parte de la gente que realmente me impresiona, me dicen “que linda tu voz” o que les gusta mucho mi música, y es raro, no sé ir caminando por la calle y que la gente te felicite por tu música. Es bacán, pero cansador igual, muchas entrevistas y todo eso, pero me gusta, tengo el espíritu bastante revuelto.

 

Cae de cajón… ¿Dulce o agraz?

- (Risas) Dulce obviamente, lo que trato de impregnar a las canciones, como mi sello, es que las melodías sean alegres, vivaces, armónicos, dulces, en cambio, las letras son triste, algunas melancólicas. Esa es la idea, contrastar la música alegre, con el contenido nostálgico. Dulce y Agraz.

 

¿Dónde nace tu conexión con la música?

-Empecé a tocar piano como a los 12 años y desde que supe los primeros acordes, empecé a componer altiro, mientras aprendía a tocar, componía al mismo tiempo. Y luego de eso, como a los 14 y 15 años empecé a escribir los temas que hoy día están en el EP. La mayoría de los temas son de cuando tenía esa edad y que tienen un carácter más maduro gracias a la producción de Javier Barría y de los músicos que están conmigo.

 

¿Qué pudiste aprender de tu trabajo con Javier?

-Javier en términos musicales es como mi mayor influencia y es muy bacán poder trabajar con él, ya que pude aprender a ver las maneras de cómo trabaja él. Él tiene mucha más cancha en todo esto, y sabe mucho más, pero al menos compartimos el folk y la dulzura al hacer canciones.

 

 

¿Quiénes son tus influencias al momento de hacer música?

-Me gusta mucho lo que hace La Reina Morsa, es una influencia super marcada en mí, no he seguido tanto los proyectos nuevos de la Vicky cordero o del Mico Rubliar, pero me gustan mucho los dos discos de ellos, soy súper fan. También me gusta Primavera de Praga, Portugal, Mantarraya. Me gusta la música brasileña, Mallu Magalahes, Marcelo Camelo, también me gusta mucho el folcklore chileno, Congreso, y desde chica he estado ligada a la música infantil como Mazapán, Pin Pon y Tralalí, que es una banda en la que participaba mi mamá.

Mi madre hizo música infantil, de hecho trabajo junto a Jorge Guerra, “Pin Pón”; mi padre era bailarín, y aunque los dos eran artistas nunca me inculcaron nada, pero sí sonaba música todo el día en la casa, mucha música folclórica. De hecho, mi mamá se ríe de mi porque “Me reparto en ti”, tiene un ritmo de refalosa que yo nunca me percaté. Inconscientemente terminaron inculcándome cosas sin darme cuenta, sin presionarme. Yo canto desde siempre porque me nació hacerlo, empecé a tocar piano a los 12 años porque me nació aprender, no porque me hayan obligado a hacerlo.

 

¿Y ahora qué te nace por hacer?

-Ahora lo que más me motiva hacer es seguir haciendo música, como soy súper inquieta ya tengo muchas cosas guardadas, pero primero quiero dejar “marinar” el recibimiento de este EP, quiero ver qué pasa, aprovechar el momento y de ahí, ver que hago. Ahora estoy escuchando mucho a Juan Luis Guerra, mucho merengue, quizás para un LP pueda incluir música más movida. Dejar un poco de lado el pop y embarcarme en nuevos sonidos, pero siempre mezclándolos con mi estilo.

Quiero seguir dedicándome a la música, pero no la estudiaría. Vivo la música de una manera súper libre, no me gusta estudiar la música para vivirla de una manera tan estructurada o seria. Pero igual ahora estudio piano y canto, pero solo como herramientas para seguir haciendo lo que me gusta hacer, que es componer. De hecho para serte sincera, no me gusta el colegio siempre me ha cargado, me estresa, no me gusta el sistema formal y como en primero medio dejé de ir a clases un tiempo, porque sentía que yendo a clases no estaba haciendo lo correcto, me sentía culpable de ir al colegio. Toda la media la he sufrido caleta, porque no me gusta el hecho que de repente se me ocurran ideas, porque soy súper inquieta musicalmente, y las pierda porque no tengo el tiempo ni el espacio para trabajar la idea.

 

Y cuando tienes el tiempo y el espacio, ¿cómo es el proceso creativo de crear tu música?

-Siempre estoy pensado música, de hecho ando con una grabadora chiquitita para grabar todas las ideas. Me dan como atacazos artísticos al momento del proceso creativo de crear las canciones, pero siempre tengo una melodía para una letra. Para mí hacer una canción es como pintar un cuadro, porque voy trabajando por capas, primero tengo la música y luego la letra, y voy jugando hasta lograr la pintura perfecta.

 

En esa pintura, ¿Cómo deben ser las letras para que sean perfectas?

-Yo trato de escribir para que la gente se identifique con las canciones, siempre escribo de lo que me ha pasado a mí para que la gente que le ha pasado algo parecido lo pueda vivir bajo mis palabras. De hecho cuando subí “El peso de mi pedal” la primera vez, una niña de Viña me habló y me decía que la había hecho llorar porque se identificaba harto con la letra, que ella había terminado justo con su pololo y la canción expresaba justo lo que ella sentía.

 

¿Y tú has hecho el ejercicio de escuchar tu música y tratar de identificarte con ella?

-No puedo identificarme, porque ya no soy la misma persona que cuando escribí las canciones, definitivamente no lo soy. He cambiado yo, ha cambiado el círculo de personas con las que me juntaba, o sea, no me junto con la persona que fue como la fuente de inspiración de todo el EP (risas). Me recuerdo ingenua, no sé, pero era muy ingenua, era chica solo tenía 14 años.

 

Pero estas escribiendo música sobre el amor a esa edad…

-Sí, pero quizás era un amor autorreferente, medio idealizado, ahora tengo una percepción del amor súper distinta. Por ejemplo, yo sé que amo a mi mamá porque primero la conozco, la acepto y quiero su felicidad individual, sin ser parte de ella. Antes me hubiese gustado ser la razón de su felicidad o la de otra persona, me definición del amor ha cambiado: Yo quiero mi propia felicidad por mis propios logros, y que esa persona también sea feliz por sus logros, no necesito amar a alguien para ser feliz.

 

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