Patricio González y los 10 años del Rockódromo

   Por: Francisca Zaldívar     

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Hoy estamos de fiesta, porque Rockódromo celebra diez años de vida. Y hay que prepararse, porque el mambo del festival de música independiente más importante del país, se extenderá hasta el sábado. Podremos ser espectadores de más de 30 tocatas en distintas locaciones de Valpo. Playa y música gratis ¿Qué mejor? 

 

Mama Juana, es un grupo funkero compuesto por alumnos del Colegio Compañía María de Viña del Mar, ellos ganaron el concurso Medias Bandas y gracias a esto se presentarán en Rockódromo “Este festival le abre las puertas a los músicos emergentes y los une con aquellos que ya están consagrados…Sin duda alguna creemos que este tipo de festivales nos ayudará mucho para crecer como banda” Nos cuenta Cristóbal Gómez, integrante del grupo.

 

Entre los números, estará Mauricio Redolés, quién se repite el plato, dos años consecutivos. “Para mí tocar en Valparaíso es muy significativo, es la ciudad donde llegue a vivir solo a los 18 años, la ciudad donde caí preso a los 20, y la ciudad en que me tiraron para fuera a los 22. Me trae muchos recuerdos entrecruzados, alegres y tristes, como es la vida. Estamos muy contentos de presentarnos en un festival que reúne una muy buena muestra de los que están haciendo los músicos chilenos jóvenes y no tan jóvenes”, concluye.

 

El entusiasmo de Redolés además está viene impulsado por el décimo aniversario del Rockódromo. Tanto a él como a nosotros nos pareció que esto no podía quedar sin celebrarse y partimos a parlotear con Patricio González, gestor del encuentro y director de las Escuelas de Rock.

 

“Rockódromo no es nada, no es suficiente” 

 

¿Cuál es la el espíritu de Rockódromo?
Rockódromo nace en un minuto en que la música nacional no tenía prácticamente difusión y no existía en el país un festival o un encuentro masivo donde todo este caudal de creatividad y talento chileno se expresara. No estaba en la radio, ni en la televisión y no teníamos referencia de algún evento de esta magnitud. Rockódromo es un festival que refleja todos los elementos de identidad que hablan con el rock, desde la cumbia,  desde el metal, bandas hardrock, hay un encuentro  de diversidad y de tendencias. Por otro lado tiene el sello de lo se está creando en Chile, con una muy buena factura, de muy buena calidad.

 

¿Cuál ha sido el aprendizaje en estos 10 años?

Yo creo que darte cuenta de que a pesar de todos los esfuerzos que hacemos con Rockódromo, no es nada. Que falta mucho, mucho… falta la capacidad de darse cuenta de que el  talento que tenemos, es una oportunidad tremenda en términos de industria, cultura, comunidad  y de desarrollo social, que permite a los jóvenes aplaudirnos a nosotros mismos y así generar una manera de entender lo propio. Y no digo “lo propio” como nacionalista, sino lo propio como un espacio abierto donde dialogamos  con nuevas tendencias. Uno aprende a escuchar al país de manera distinta y eso es lo que tiene la música, tú escuchas a otro Chile que está latiendo ahí y que muchas veces no está en el espejo público.

 

¿Qué tiene de especial Valparaíso?

Lo que pasa es que Valparaíso tiene esta tremenda tradición de ciudad cantada, acá partió el rock chileno, todo lo que es desembarco del mundo en América Latina, entonces ese diálogo entre eso universal y lo local provoca una mixtura que fue generando un sonido. O sea Los Jaivas, Congreso, reflejan ese sonido propio. No es un sonido que imita lo gringo, es un sonido nacido a partir de las vivencias de un grupo de jóvenes en el extremo del mundo. Entonces eso que se empieza a generar, que después se desarrolla y se potencia en diversos estilos, es lo interesante que ofrece Valparaíso, la posibilidad de encontrase.

 

¿Qué incide que los espacios culturales no sea tan frecuentes como quisiéramos?

Somos una sociedad centrada en el supermercado o en la farándula. La gente no tiene la oportunidad de reconocer otros sabores, el menú es muy restrictivo. Si tenemos una parrilla programática diversa, la gente va a valorizar otras cosas. Creo que hay un problema y una dictadura del mal gusto, donde los grandes programadores de los medios, que son muy cultos, que son muy internacionales, hacen programaciones muy mediocres.

 

Si aun no conocer la experiencia de Rockódromo, ponle ojo a este vídeo!

 

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