Protistas: “Nefertiti tiene esa urgencia de salir de un lugar oscuro”

   Por: Paula Castillo     

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Nefertiti, el nuevo álbum de Protistas, será presentado este 28 de noviembre en el Teatro Cariola. Han sido meses revueltos, con un trabajo para lucir y el atrevimiento para lanzarse con un concierto en grande. En la antesala, fuimos a conversar con Álvaro Solar y Julián Salas sobre los preparativos del evento y la luz que guió el sendero hacia la creación de este tercer disco. Aquí les va.

 

- Hablando de lleno sobre su show en el Teatro Cariola, ¿cómo llevan esta nueva producción a un espacio tan distinto, incluso con mayor mística que una arena, un bar o al aire libre?

Álvaro: Es teatro antiguo que tiene una presencia potente, creo yo. Es grande, pero claro, no es el Caupolicán. En ese sentido, funciona bien para nosotros, que somos una banda de formación clásica en términos de alineación. Obviamente, lo que lo diferencia de tocar en un bar es que principalmente es un show preparado. No es una situación donde la gente llega y no saben quienes están tocando y hay toda una solemnidad; van fans o gente que tenga curiosidad. Eso al tiro le da un valor agregado a lo que estamos haciendo. Además, las luces y el sonido van a estar bacanes. También vamos a tener invitados, entonces es como una buena forma de iniciar esta nueva etapa.

 

- Los va a telonear Molly Nielsen, ¿la conocen?

Julián: Ella es sueca pero está radicada en Berlín. Ha colaborado con músicos como John Maus. Hace un tipo de pop con harto synther.

Álvaro: La situación se dio un poco generada por Quemasucabeza, pero hay buena onda, o sea como que estamos comunicados. No nos conocíamos de antes.

Julián: Pero la chica es aterrizada igual. Ahora estaba armándose ella misma una gira por Sudamérica.

Álvaro: Es que es amiga de un cabro argentino que se llama Diosque y Quemasucabeza lo está editando, por ahí va la cosa.

 

- Y partir de este show, ¿tienen planeado hacer una gira por Chile o ir para afuera?

Álvaro: Está en carpeta volver a México, pero todavía no hay ninguna fecha como que podamos adelantar, aunque estamos gestionando.

 

- No sé por qué, pero al escuchar los primeros riffs de “Hospital Salvador” o “Nefertiti” me recordaron un poco a lo que es Soda Stereo, Cerati… Otra persona me dijo lo mismo. 

Álvaro: ¿Soda Stereo?

Julián: Soda Stereo… Yo creo que es por el chorus de la guitarra, pero más allá de la banda, la decisión de ocupar ese tipo de chorus responde a otro tipo de influencia. A mi me gusta Soda, pero no es influencia, aunque el muchacho era un genio.

Alvaro: Lo que pasa es que igual, Cerati fue un músico que miró mucho para afuera para componer, o sea como que sus influencias son súper fáciles de rastrear.

Julian: Y no son las mismas que tenemos nosotros. Lo que hacía él era traducir lo anglo contemporáneo.

 

- Con este disco ustedes han evolucionado del folk, lo acústico, a matices más rockeros, ¿no?

Álvaro: Hay un par de canciones que tienen distorsión constante y hay cierto tipo de cosas que no habíamos hecho antes, como en canciones como Nefertiti o Florecimiento, que empujan el disco hacia algo más rockero. Igual fue una búsqueda premeditada. Como que quisimos inyectar de fuerzas a ciertas canciones.

 

- Sting decía que él vivía la vida “desde el fondo, viéndose sujeto de pronto a la peor depresión y luego a la mayor alegría”, y que sin eso no podía desenvolverse como músico. Ustedes pasaron por un momento bastante difícil en lo personal el año pasado, al mismo tiempo que se consolidaban en los escenarios más importantes de Latinoamérica. ¿Cómo canalizaron este vaivén de emociones para componer? 

Álvaro: No es que a la hora de componer nos hayamos propuesto “ya, este tema va a hablar de…”

Julián: Se filtraba naturalmente creo yo.

Alvaro: Sí, puede ser, pero en general la atmósfera en el disco tiene que ver con el deseo de salir del hoyo. Yo creo que hay un ímpetu en general y claro, las letras siempre son evidentes en términos de contenido musical. Me gusta ver las cosas como una fuerza general, que tiene que ver con el deseo de crear. En ese sentido, de alguna forma Nefertiti tiene esa urgencia de salir de un lugar oscuro, para buscar la luz. Y por lo mismo, creo que es un disco, a pesar de mis letras un poco negativas (como se podría sentir a veces) que no es pesimista en términos de aura, pues tiene una intención mucho más positiva. No solamente para nosotros, también para la gente que nos escucha. Significa darle cobijo a las personas que no se sientan tan bien, compartir estados de ánimo que todos tenemos.

 

- Durante este proceso de escribir y componer hablamos de momentos en donde un día te sientes de una manera y después de otra. En ese sentido ¿fue introspección desde tu parte, Álvaro, o hubo colaboración de los demás?

Julián: ¿Líricamente? Eso fue 100% Álvaro.

Álvaro: De la forma que lo describes no es tan así, porque tampoco es una catarsis. No es que para hacer una letra tengas que estar en lo específico de la lírica. Uno para crear tiene que estar en buen estado de ánimo, eso es esencial.

Julián: Tranquilo, al menos.

Álvaro: O sea, personalmente, si estoy medio down prefiero hacer otras cosas antes que crear. En ese aspecto, uno, de alguna forma, va canalizando cosas que le han pasado y es un sentimiento y lo llevas a la canción, pero no es que haya un estado doloroso en el acto de crear, al contrario. Y en términos del método de trabajo, es un poco similar al de Las Cruces, en donde yo llevo una canción embozada, por lo general sin letras. La ponemos aquí en la sala y la trabajamos. Hay varios temas que se reestructuraron y los versos también van teniendo su propia evolución. En muchas canciones las letras las definimos días antes de grabarlas.

 

- Sobre lo mismo de las letras, ustedes en México mencionaban que los fans habían tomado las letras de ustedes como sus propias historias. En este aspecto, ¿influyeron estas percepciones inter-culturales para escribir las nuevas canciones?

Álvaro: Lo que aprecio es que hay sentimientos universales y en la medida que las letras expliquen con un lenguaje universal, deberían llegarles a todos similarmente. En el disco igual hay cosas particulares de Santiago, como decir “Hospital Salvador” o llamarle “pega” al trabajo o lo del ’73. Yo creo que eso también es premeditado, parte de la idea del álbum, de hablar donde estamos.

 

- ¿Puede la canción “Mi Familia” ser una especie de caricatura sobre las relaciones que ustedes tienen con sus familias?

Julián: (Risas) ¡Yo apenas tengo familia!

Álvaro: O sea, es una historia simple, pero sí. Lo he hablado con otras personas e igual la letra tiene un sentimiento muy natural, un drama que todos pasamos. A medida que uno va creciendo se va desapegando de la familia, pero al mismo tiempo, tira, ¿cachai? Entonces, esa dicotomía cuando eres adulto se hace fuerte.

 

Sobre la portada: ¿de dónde sale? ¿es un archivo de ustedes?

Álvaro: De alguna forma, el proceso de la portada y el nombre del disco partió por la portada antes que por el nombre. Encontramos esta idea en una de estas pocas fotos que quedaron como archivo de mi familia y en cierta instancia, sentimos que esa imagen habla un poco de la pérdida de la herencia o del recuerdo; lo qué significa archivarlos de manera física. El gato que sale en esa foto se llamaba Nefertiti y por eso el álbum se llama así.

 

Ah, era por el gato. Es que uno puede tomar Nefertiti de muchas aristas…

Álvaro: Pero está bien que las cosas no sean tan resueltas. Un periodista le decía a Julián, “¿cuál era la obsesión que tienen con los egipcios?” y fue como “¡ninguna!” Tenemos una canción que se llama “Rosetta”, así como esta sonda que llevaron a un cometa. Nosotros vamos jugando con los nombres para ir generando un universo por un lado más ambiguo y por lo mismo, más amplio, relativo. Este tipo de cosas crean asociaciones de ideas que siempre enriquecen algo.

 

Después de experiencias en festivales, debe ser especial aparecer en un cartel con bandas con las que ustedes crecieron y escucharon en radios o vieron por la tele,  de tú a tú en un mismo evento. ¿Alguna anécdota que tengan con éstas?

Álvaro: En general, las veces que hemos compartido con artistas importante nunca ha habido una anécdota muy grande. Hemos conversado de lo “buena que está la música”. Son gente como uno.

Julián: No es como tan rock and roll…

Álvaro: Lo que pasa es que aquí en Chile se suele como separar mucho al artista internacional del local. Para poner un ejemplo, Lollapalooza tiene una forma de hacer eso, de separar, pero no al 100%. En cambio en México, es un poco más abierto. Cuando tocamos en el festival Nrmal estábamos todos juntos: Ariel Pink, DIIV, Protistas. De alguna forma, no hay tanta distinción.

 

Acá lo que es independiente ha presentado un auge gracias a las plataformas digitales y un público dispuesto. Ustedes también lo comprobaron cuando hicieron el crowdfunding para producir el disco anterior. En ese trazo, ¿sienten que Protistas haya influenciado la manera de crecer de la industria local?

 

Julián: Se ha beneficiado con el Internet, lógico, pero ¿marcar pauta?

Álvaro: Nosotros no nos esperábamos generar tanto ruido con el crowdfunding, fue heavy igual. No sé si marcamos pauta, lo que sé es que fuimos una de las bandas que de alguna manera funcionaron bajo ese sistema que en estos últimos años se fue potenciando. En ese sentido, harta gente durante las entrevistas nos preguntaban al respecto. Yo creo que somos parte de una generación donde las redes sociales son lo más importante en términos de difusión. Y de alguna forma, siento que es un sistema que está todo el rato probando. El tema de cómo nosotros vivimos el momento, de algo que es muy raro, como lo es regalar el disco. Fuimos una de las primeras bandas que funcionamos gracias a ese sistema, que genera sentimientos encontrados. “Qué significa regalar tu música”, “por qué lo están haciendo”. Ahora, el Nefertiti se regaló por 24 horas y va cambiando el sistema: está Spotify, que pone en jaque si es necesario bajar la música y ponerla en tu computador o si es mejor escucharla directamente desde internet. En ese sentido, para nosotros es súper importante jugar con los extremos y editar el disco en vinilo, que no puedes piratear y tampoco puedes transportarlo y lo otro que es como libre acceso. Eso lo encuentro interesante, cubrir los dos lados.

 

* Las entradas para el lanzamiento de Nefertiti están a la venta a través de Puntoticket, con un valor de pre-venta de $4.400. No se quede afuera!

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