Ellos sí que son la cumbia: La leyenda de Los Wawanco

   Por: Juan Ignacio Cornejo K.     

Los Wawanco 1960

La cumbia es uno de los géneros de música más masivos en la historia de la música latinoamericana, con 60 años de vigencia y que ha sido adaptada en un montón de países. Existe la cumbia argentina, la villera (que no es lo mismo a la argentina, ojo piojo), la mexicana, la peruana, el cumbión chileno y un largo etcétera, que hace de la cumbia un género abrazado como propio en todos lados.

 

Sepa que acá en Chile conocimos la cumbia directamente de los padres del estilo: los colombianos. Más allá de los nombres que usted supone como más clásicos (La Sonora Palacios, formada en la primera mitad de los 60; Los Viking 5, de fines de los 60; o La Sonora de Tommy Rey, que recién aparece a comienzos de los 80), los primeros cumbiancheros acá fueron de Colombia y Venezuela (como el súper-mega-clásico Luisín Landáez), aunque poco demoró en atinarse con la chilenización de la cumbia.

 

Así de multi-cultural es la cumbia. Y en esa onda, qué más bacán que una de las agrupaciones más clásicas del estilo haya sido fundada por músicos de Costa Rica, Perú, Chile y Colombia, todos radicados en Argentina.  De esa mezcla tan curiosa aparecieron en 1955 Los Wawancó.

 

Por aquellos tiempos, estudiar en Argentina era todo un desafío. Allá llegaba gente de todas partes y en una de esas casas de estudio, seis compañeros de medicina se animaron a armar un grupo musical. Consiguieron prestadas unas camisas floreadas para encacharse en el escenario, y con ese último detalle ya estaban constituidos. Se bautizaron como Los Wawancó y eran un sexteto: Rafael Aedo, Enrique Salazar y Hernán Rojas de Colombia, Carlos Cabrera de Perú, Sergio Solar de Chile y Mario Castellón de Costa Rica.

 

 

Los cabros querían hacer bailar, nada más. Así es que tocaban mezclando los ritmos que cada uno traía en su ADN. Al tiempo incorporaron a Miguel Loubet, argentino y que fue factor fundamental en la composición. Ahora sí, Los Wawancó estaban listos para hacerse cargo del fanatismo que generaban entre los jóvenes buenos para el leseo y que preferían mover el esqueleto con la cumbia en vez del recién inventado rock and roll.

 

Casi cien discos publicaron Los Wawancó, fácilmente identificables gracias a la voz del gigante Hernán Rojas. Todavía existen, aunque con un solo integrante original: Mario Castellón. ¿Qué canciones de ellos puede conocer usted, joven bueno para bailar cumbia con piscola en mano? “El Galeón Español”, por ejemplo, es de ellos.

 

Hicieron también “La Ruana”, clasicón de la cumbia de cualquier parte. Y “La Escalera”, una bomba para los que sean buenos para el bailoteo. Tienen también una versión fabulosa de “La Cosecha de Mujeres” (que acá la agarró Chico Trujillo), firmada por José María Peñaranda, el mismo genio que le regaló al mundo “Se va el caimán”.

 

 

Mi favorita es “La Banda Borracha”; nadie dice “páreme la música maestro” como Rojas, a pesar de que el tema sea una adaptación cumbianchera del tema del colombiano Rafaél Sánchez, que es más vallenato que otra cosa.

 

A lo mejor el nombre no le suena tanto, pero Los Wawancó la rompen en todo el planeta. “Nuestros discos se venden en Australia, Europa, Sudáfrica y Japón. A mí me resulta difícil de explicar tanto cariño y aceptación del público de cuatro generaciones”, dijo hace unos años Castellón al diario Clarín en Argentina.

 

En Argentina Los Wawancó son adorados como una leyenda local, y Castellón sigue establecido ahí en rigor. En los noventa tuvieron otro exitazo gracias a los remixes dicotequeros, una sugerencia de uno de lo nietos de Castellón: “no me gustaba mucho la idea, pero hablé con EMI y me dijeron que no estaría al hacer una prueba. Miguel Louvet y yo quisimos que el tema lo viera alguien joven que respetara la esencia de Los Wawancó”. Así nacieron los Wawamix 1 y 2. Tremendo. Los Wawancó son la cumbia.

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